La ciudad autosuficiente. Habitar en la sociedad de la información (RBA Editores, 2012)

Bajo este título se ha publicado el pasado año un libro que recopila y expone las ideas de su autor, el arquitecto y urbanista Vicente Guallart, sobre los cambios que deberían experimentar nuestras ciudades para superar la problemática energética y ecológica actual, creando además un nuevo modelo de sociedad.

Arquitecto Jefe del Ayuntamiento de Barcelona y anterior gerente de Urbanismo o director del Instituto de Arquitectura Avanzada de Cataluña, sus propuestas no se limitan al campo teórico sino que han sido llevadas a la práctica en proyectos generalmente interdisciplinares y de muy diversa escala. Su área de trabajo, según sus propias palabras, abarca “de los bits a la geografía”.

Con una estructura clara y bien argumentada, el libro expone primero el agotamiento de un modelo como el presente, dibujando después cuál sería la evolución natural de nuestras ciudades. Estas son algunas de las reflexiones más interesantes que expone el autor:

Evitar desplazamientos para ahorrar costes energéticos:

La descentralización de la producción genera grandes movimientos de mercancías, con consecuentes costes energéticos, ecológicos y económicos. La tendencia futura será volver a traer la producción a las ciudades, hibridando vivienda e industria local.

Slow cities” dentro de redes de gran velocidad:

La información debe poder transmitirse a enormes distancias y a gran velocidad, pero la ciudad se proyectará favoreciendo los recorridos a pie, y no en función del automóvil. La vivienda y el centro de trabajo estarán cada vez más próximos y la movilidad obligada tiende a desaparecer. Algo parecido ocurre con la planificación de los aeropuertos actuales en los que se busca la conexión mediante medios de transporte públicos rápidos y eficientes para evitar en lo posible el uso del vehículo privado.

Ciudad autosuficiente y productora de energía:

Al producir nuestra propia energía evitamos la dependencia externa. La tecnología actual permite la generación energética dentro de la ciudad: instalaciones fotovoltaicas, minieólicas, geotérmicas o de biomasa pueden integrarse dentro del barrio o incluso de la propia edificación.

Modelo Internet” aplicado a las ciudades:

Desaparecen las centralidades y se impone el modelo de red. Los ciudadanos pueden ser simultáneamente productores y consumidores, favoreciendo la interacción social. La ciudad autosuficiente gestiona sus recursos: energía, agua, residuos, etc. de la forma más eficiente, y la conectividad permite el trabajo conjunto entre órganos de gobierno de distinta escala territorial.

La ciudad acoge el campo y la actividad productiva:

Naturaleza y ciudad evolucionan hacia la integración en lugar de la confrontación. El cultivo de alimentos en huertos urbanos reduce costes y genera valor añadido al producto. La tecnología también permite que los procesos de fabricación sean cada vez más sencillos, limpios y silenciosos, pudiendo volver a integrarse en la ciudad.

La conclusión final que se extrae al leer el libro es que la ciudad autosuficiente no es una utopía, porque la tecnología en la que se sustenta ya es una realidad. Conseguir una verdadera voluntad de cambio y una mayor implicación ciudadana es quizá el principal escollo con el que se pueda enfrentar.

El siguiente vídeo recoge muchas de estas ideas plasmadas después en el libro. Corresponde a una conferencia impartida por el propio Guallart en Madrid en septiembre de 2010.


Sou Fujimoto construirá el pabellón de la Serpentine Gallery 2013

El pasado mes de febrero se anunció que Sou Fujimoto será el encargado de construir este año en Londres el pabellón temporal de la Serpentine Gallery. En el corazón de Kensington Gardens, junto a la antigua casa de té y sede de la galería, cada verano se edifica un nuevo pabellón para albergar durante cuatro meses diversos actos culturales y artísticos promovidos por la propia fundación.

Pero más allá de su función práctica, esta construcción tiene por objeto ejemplificar en una obra la vanguardia arquitectónica del momento. Desde el año 2000 figuras de la talla de Zaha Hadid, Rem Koolhas, Frank Gehry o Peter Zumthor se han sucedido en el diseño del pabellón, otorgando a esta cita el prestigio necesario para convertirse en referente indiscutible del panorama arquitectónico internacional.

El arquitecto japonés, de 41 años, será hasta el momento el autor más joven encargado del proyecto. Su obra previa, de gran contenido experimental, persigue insistentemente la disolución de los límites entre interior y exterior, tratando de integrar dos conceptos antagónicos como son lo natural y lo artificial. El carácter efímero de la construcción y su ubicación en el interior de Kensington Gardens parecen idóneos para llevar al límite sus ideas y alcanzar la esencia de su particular universo creativo.

Las primeras infografías nos muestran una estructura tridimensional de barras, tremendamente liviana, y con vocación de desmaterializar el edificio, desdibujando el contorno y fusionándose con el paisaje. El pabellón, de unos 350 metros cuadrados, estará conformado por finas barras de acero de 20 milímetros de espesor, dispondrá de dos entradas e incluirá una cafetería y un espacio polivalente que servirá como foro social y cultural.

Según palabras del propio autor, exteriormente el pabellón intenta materializar un banco de niebla, un velo semitransparente que permite atravesar visualmente el edificio, con la Serpentine como telón de fondo. La inclusión de terrazas escalonadas transmitirá, además, la sensación de que las personas flotan por encima del plano del suelo. Desde el interior, en cambio, los visitantes se encontrarán a cubierto pero manteniendo, en todo momento, la sensación de ser parte integrante del entorno.

Para poder ver materializada esta imagen tan sugerente habrá que esperar al mes de junio. Hasta entonces cabe recordar el anterior pabellón construido, obra de los arquitectos Herzog & de Meuron en colaboración con el artista chino Ai WeiWei. El siguiente vídeo posee especial valor documental al tratarse de una construcción que, por su carácter efímero, ya solo queda en la memoria de sus visitantes. Así se entendió y se habitó el pabellón de la Serpentine Gallery en el verano de 2012: