Pinturas antifouling para la reforma y mantenimiento de barcos

Como bien sabrás si tienes una embarcación, las tareas de mantenimiento son indispensables para que, cuando llegue la época de navegar, esté en perfectas condiciones. En este sentido, pocos procesos son más importantes que la aplicación de pinturas ‘antifouling’, es decir, antiincrustantes. Esto se debe, fundamentalmente, a que, de no ponerlas, puede acumularse suciedad de origen vegetal o animal en la línea de flotación y en la obra viva del barco. Hablamos, como no, los limos, las algas y los caracolillos que pueden perjudicar gravemente el rendimiento de la nave e, incluso, provocar graves averías.

Aquí queremos hablarte acerca de todo lo que debes saber sobre las pinturas ‘antifouling’ enfocadas a la reforma y el mantenimiento de embarcaciones, debes saber que además existen sistemas de protección antifouling para evitar la incrustación en tomas de agua y tuberías de barcos, dispones de más información en el siguiente enlace sobre este otro tipo de sistemas de protección antifouling.

¿Qué son exactamente las pinturas ‘antifouling’?

Lo primero que has de saber es que las pinturas ‘antifouling’, para evitar la incrustación de los microorganismos vegetales y animales que pueblan el mar y que muestran gusto por adherirse en el casco de las embarcaciones, contienen una serie de activos biocidas que, al entrar en contacto con el agua, se disuelven y son liberados lentamente, lo que provoca que mueran.

También debes tener en cuenta que estas pinturas están consideradas como pesticidas y reguladas como tal, por lo que, aunque sea en pequeña medida, son perjudiciales para el medio ambiente. Por ello, su aplicación tiene que realizarse siguiendo las pautas indicadas por el fabricante y utilizando los materiales adecuados para evitar riesgos. Esto también significa, por ejemplo, que los ‘antifouling’ procedentes de países ajenos a la Unión Europea no suelen ser legales dentro de nuestro territorio.

Generalmente, la sustancia biocida contenida en estas pinturas es CuO2, es decir, óxido de cobre, aunque otros cuentan con CuSCN o, lo que es lo mismo, tiocianato de cobre. El primer compuesto es más eficiente que el segundo, pero no permite elaborar pinturas en variedades cromáticas brillantes. En cualquier caso, ambos tipos están homologados por la Unión Europea y, por lo tanto, pueden usarse para embarcaciones españolas.

¿Cada cuánto debe aplicarse la pintura ‘antifouling’?

Depende del caso. De hecho, es imprescindible tener en cuenta el programa de navegación, el tipo de embarcación del que se trate y el agua sobre el que va a navegar con asiduidad. En este sentido, la mayoría de embarcaciones de navegación requieren de la aplicación de este tipo de elemento protector dos veces al año. Por lo general, una se aplica al comienzo del otoño, que es cuando acaba la temporada de navegación, y otra en primavera, que es la estación en la que comienza de nuevo. En el caso de los barcos de competición y regata, puede llegar a ser necesaria su aplicación cada dos o tres semanas ya que cualquier resto de suciedad orgánica puede afectar negativamente a su velocidad.

Sin embargo, hay que añadir una excepción, que es la de las pinturas ‘antifouling’ elaboradas a partir de resina epoxi combinada con polvo de cobre y níquel. Esta es notablemente más cara, pero puede llegar a ser útil durante 10 años. Sin embargo, también requiere de la limpieza periódica del barco para que no se deterioren sus propiedades, es decir, de una mayor cantidad de mantenimiento.

¿Qué tipos de pinturas ‘antifouling’ existen en la actualidad?

Podemos diferenciar, fundamentalmente, entre las siguientes:

1. De matriz dura: liberan sus biocidas de manera extremadamente lenta con el propósito de que dure toda la temporada. Se llama así porque sus partículas, en contacto con el agua, forman una capa dura sobre el casco del barco. Este tipo es el idóneo para lanchas rápidas y embarcaciones que permanezcan mucho tiempo amarrado.

2. Autopulimentables: cuentan con una capa muy soluble que solo se deshace en contacto con el agua para dejar a la vista sus sustancias biocidas. Cada capa se pierde con el paso del tiempo, por lo que su sustitución resulta más económica. Sin embargo, no permiten la limpieza del casco. Este tipo está pensado para embarcaciones de crucero y de desplazamiento a vela o a motor.

3. De agua dulce: evidentemente, los barcos de agua dulce emplean un ‘antifouling’ diferente a los de agua salada ya que la suciedad que se tiene a acumular es diferente. Si la embarcación se utiliza en mar y en ríos o lagos, lo mejor es aplicar la pintura adecuada para aquel medio en el que pase más tiempo. Esto se debe, principalmente, a que los microorganismos propios del mar no sobreviven en el agua dulce y viceversa, por lo que no tienen tiempo de proliferar e incrustarse totalmente.

Cuida tu embarcación aplicando pinturas ‘antifouling’ cuando corresponda y siempre estará lista para que disfrutes de ella.