Ventanas con filtro solar, una medida de ahorro energético para el hogar

Las ventanas con filtro solar permiten un importante ahorro en el consumo energético de un edificio al evitar en la temporada fría que el calor se pierda a través de éstas. Del mismo modo en la temporada cálida frenan la entrada del calor externo hacia el interior de la edificación.

 

Las viviendas o construcciones no residenciales que incorporan en sus fachadas ventanas con filtro solar pueden conseguir ahorros energéticos del 20 %, según un estudio realizado por el Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En esta investigación, se indican como beneficios interesantes del sistema la mejora de las condiciones ambientales del edificio, la reducción de los contaminantes a la atmósfera y la disminución del gasto en climatización por parte del consumidor.

 

El principal valor de la ventana con filtro solar es su contribución al ahorro energético del edificio, ya que con este sistema, el cristal común se convierte en selectivo, y deja pasar la luz pero no el calor. De esta forma, se favorece la homogeneidad en las condiciones ambientales de las habitaciones y se incrementa el confort térmico del inmueble.

 

En infinidad de construcciones bioclimáticas o proyectos “verdes” se instalan ventanas con filtro solar en el área sur de las edificaciones, bloqueando así la entrada de calor en verano y permitiendo su paso en invierno, al estar el sol en dicha temporada climática (en la latitud donde nos encontramos) en un ángulo más bajo con respecto al horizonte.

 

Recubrimientos, películas y láminas

 

El filtro solar consiste en una película o recubrimiento sobre el vidrio de la ventana que frena la entrada de calor en verano y bloquea su salida en invierno, garantizando el confort térmico de la vivienda y la disminución del gasto en climatización por parte del inquilino.

 

Estos recubrimientos pueden ser de óxido de sulfuro de cobre, óxido cuproso y óxido ferroso, o fabricarse con una combinación de metal y poliéster. Cuando el edificio es acristalado, estas láminas actúan como una “segunda piel” y suelen adquirir diferentes colores y densidades ópticas que hacen que proyecten una imagen más atractiva. Las tonalidades bronce ámbar, plata o ahumado responden a estos vidrios tintados con filtro solar.

 

Si estás pensando en instalar algún tipo de recubrimiento, película o lámina en las ventanas de tu vivienda, consulta con un especialista de confianza que te proponga la mejor solución de entre las existentes. Elige aquella que más se ajuste a tus necesidades teniendo en cuenta que estos sistemas incluyen otras prestaciones además de la del control solar, como por ejemplo la seguridad y protección del edificio (aplicaciones anti-rotura) y la eliminación de los deslumbramientos, característica que apreciarás mucho si trabajas con ordenador.

 

No olvides solicitar al operario los certificados de garantía, que tienen una duración aproximada de dos, cinco y diez años, en virtud del tipo de producto elegido.